Javier Milei arranca
desde el domingo a la noche el largo camino a octubre. Son 49 días que serán
una eternidad. Así lo refleja cada funcionario del Gobierno. Incluso un triunfo
de La Libertad Avanza en PBA no va a aflojar el clima político que se está
viviendo. Los libertarios están en su peor momento. El Presidente está rodeado
de internas furiosas, casos de corrupción a la vista de todo el país y una
economía al rojo vivo.
El Presidente no puede
manejar a su tropa. No puede ordenar el caos interno. El escándalo del
"Primer Ministro" Guillermo Francos contra el Gordo Dan es un caso
que evidencia el desastre que vive la Casa Rosada puertas adentro. Es un todos
contra todos. Un sálvese quién pueda.
Luis Juez, el senador
injuriado por las tropas digitales de Santiago Caputo, no solo recibió un
llamado en privado del jefe de Gabinete, sino que también le hicieron llegar un
mensaje de Karina Milei para pedir perdón por la barbaridad que tuiteó Daniel
Parisini.
El sector de Caputo
primero se fue al mazo pero luego cantó retruco. Dan volvió a emitir su tuit
luego de borrarlo. Y varios de sus compañeros de andanzas digitales, incluso
las cuentas fantasmas de Caputo, redoblaron la apuesta contra Juez. Y contra
Francos.
Juez es amigo de Milei,
que siguió el escándalo desde Estados Unidos. Al ver el tuit, el senador
primero lo llamó a Francos, quien por motus propio salió a los minutos en TN a
repudiar al influencer libertario. Alrededor del jefe de ministros aclararon a
El Destape: "No fue un mensaje de Guillermo a Caputo, para nada. Pero hay
cosas que no se pueden dejar pasar". Y expresaron: "No podemos
petardear y salir a atacar a gente que tiene ganas de ayudar y de colaborar con
nosotros". El senador sonaba como posible reemplazo de Luis Petri en el
Ministerio de Defensa. Por ahora quedó en stand by.
Milei mira de costado
las guerras internas. Pasa horas escuchando ópera en la quinta de Olivos,
mirando números de la macro, comiendo alfajores en la madrugada y tratando de
curar (sin solución aún) sus punzantes dolores lumbares. "Yo de política y
rosca no sé ni me interesa ni me quiero meter", le responde a algunos de
sus interlocutores, según le contó a El Destape una persona de la política
bonaerense que dialoga asiduamente con él. El Presidente no sabe y no contesta.


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